lunes, 21 de marzo de 2011

MITOS Y REALIDADES SOBRE LA RADIOACTIVIDAD

La radioactividad natural existe en el universo, desde su origen. Está presente en la tierra e incluso en los seres vivos. Las radiaciones emitidas son invisibles pero pueden medirse con una gran sensibilidad y precisión. Los átomos que constituyen la materia suelen ser generalmente estables, pero algunos de ellos se transforman espontáneamente y emiten radiaciones que transportan energía, lo que se denomina radioactividad. El descubrimiento de la radiactividad natural ha sido verdaderamente una revolución del pensamiento científico que alteró a fondo la compresión del universo y la evolución de los conocimientos.

Henri Bacquerel, quién en Marzo de 1896, descubrió una radiación invisible, penetrante, espontáneamente emitida por el uranio. Demostró que esos “Rayos Uránicos” impresionaban las placas fotográficas y hacían que el aire condujera la electricidad. Pierre y Marie Curie descubrieron otros dos elementos que emitían radiaciones parecidas. Al primero le dieron el nombre de “Polonio”, en julio de 1898, y el segundo lo llamaron “Radio”, en diciembre del mismo año. Pierre y Marie Curie caracterizaron el fenómeno que organizaba dichas radiaciones y le dieron en nombre de “Radioactividad”. En 1950, después de conocer los efectos devastadores de la Energía Nuclear, se iniciaron los procesos legisladores mundiales, por la Comisión Internacional de Protección Radiología (ICRP).

El 26 de abril de 1986, la planta nuclear de Chernóbil, en Ucrania, sufrió un accidente de nivel 7, fue mayor en 500 veces que la bomba de Hiroshima en 1945. Se denotó así, los efectos de la radiactividad en los seres vivos. Según la intensidad de la radiación y su localización, no es lo mismo la exposición a cuerpo entero que en una sola zona. El enfermo puede llegar a morir en horas ó en varias semanas, si el paciente logra recuperarse sus expectativas de vida quedan seriamente reducidas. Los principales síntomas son: Náuseas, vómitos, convulsiones, delirios, dolores de cabeza, diarrea, pérdida de pelo, pérdida de dentadura, reducción de los glóbulos rojos y blancos en la sangre, daños en el conducto gastrointestinal, hemorragias, esterilidad, infecciones, cáncer, leucemia, cataratas, daño genético, daño cerebral, daños del sistema nervioso, quemaduras. En actividades diarias como en el manejo de los rayos x, fotocopiadoras, escáner, horno microondas, computadoras, plantas eléctricas, radioterapias, pinturas luminiscentes, exposiciones a rayos ultravioletas generados por el sol, se encuentran generadores de radioactividad.

El empeño de los gobiernos en tener plantas nucleares es porque las mismas emplean física atómica para generar vapor y este vapor se utiliza para mover turbinas que a su vez generan electricidad. Las centrales nucleares son capaces de generar mucha electricidad, además representan una alternativa al consumo de combustibles fósiles. Y en otros casos, los intereses particulares son de uso bélico. Si en algún momento nuestra sociedad, de manera directa o indirecta, es afectada por las partículas que pueden viajar por el viento, desde inclusive de distancias muy largas, debemos estar preparados para el uso de sales y el consumo de pastillas de yodo y evitar el consumo de alimentos y agua contaminada. El petróleo sigue siendo la energía alternativa más usada, solo que si se sigue encareciendo, la humanidad seguirá explorando en energías alternativas, que muchas atentan contra la misma humanidad. Lo cierto es, que al mundo lo está acabando la ambición del hombre.

jcastillo@fundacionzuliaproductivo.com

Jesús Castillo Molleda (Profesor Universitario, Politólogo, Locutor)

No hay comentarios:

Publicar un comentario